Caída del pelo del recién nacido: 3 mitos muy extendidos
La calva en la nuca del bebé no es por el roce de la cuna, según la pediatría española. Qué es normal en la caída de pelo del recién nacido y cuándo consultar.

Ver un mechón de pelo suelto en la almohada del bebé, o darte cuenta de que una zona de su cabecita se ha quedado más clara de un día para otro, es de esas cosas que ponen en alerta a cualquier padre primerizo —aunque nadie te lo haya advertido antes. La caída del pelo del recién nacido es, en la inmensa mayoría de los casos, un proceso completamente normal y transitorio, no una señal de que algo va mal. El problema es que alrededor de este tema circulan varias ideas que suenan razonables pero no son del todo ciertas —y una de ellas incluso lleva años repitiéndose en la creencia popular sin que se corresponda con lo que realmente dice la dermatología pediátrica.
3 mitos sobre la caída del pelo del recién nacido que casi nadie cuestiona
Antes de entrar en por qué ocurre, vale la pena aclarar estas tres ideas —porque son las que más ansiedad generan sin necesidad.
- Mito 1: significa que algo no va bien con la salud del bebé. Que un recién nacido pierda parte o incluso la mayor parte del pelo con el que nació no indica un déficit nutricional, una enfermedad ni nada relacionado con sus cuidados. Es un cambio esperable en el ciclo del pelo —lo explicamos más abajo— y, en la mayoría de los casos, no necesita ninguna valoración médica adicional.
- Mito 2: la calva en la nuca es por el roce contra la cuna. Este es probablemente el mito más extendido —y el que la propia literatura pediátrica española se ha encargado de corregir. Durante años se atribuyó esta calva tan característica al roce de la cabeza del bebé contra el colchón. Según un artículo de 2021 en la revista Pediatría Integral, firmado por el servicio de Dermatología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, esa explicación es incorrecta: se trata en realidad de un fenómeno fisiológico, la caída sincronizada de pelo en fase de reposo que comenzó dentro del útero, no de un desgaste mecánico por fricción.
- Mito 3: afeitarle la cabeza hará que el pelo le salga más fuerte y abundante. Es una de las creencias más repetidas en las familias, pero no tiene respaldo dermatológico: ni cortar ni afeitar cambia el grosor de los folículos que hay bajo la piel, así que tampoco cambia cómo crecerá el pelo nuevo. Lo que a veces se percibe como pelo "más fuerte" tras afeitarlo es solo el efecto óptico de puntas cortadas en línea recta, no un cambio real en el pelo.
Por qué ocurre en realidad
El mecanismo detrás de casi toda la caída de pelo del recién nacido empieza mucho antes del parto. El desarrollo del pelo en el feto comienza entre las semanas 9 y 12 de gestación, y hacia la semana 20 ya cubre la totalidad del cuero cabelludo en fase de crecimiento activo (fase anágena) —una de las razones por las que algunos bebés nacen con una cantidad de pelo sorprendente.
Después, alrededor de las semanas 26 a 28 de gestación, sucede algo que explica el patrón que tantas familias observan: las zonas frontal y parietal del cuero cabelludo entran en fase de reposo (telógena), pero la zona occipital —la parte de atrás, donde el bebé apoya la cabeza— se mantiene en fase de crecimiento más tiempo, según describe Pediatría Integral. Tras el nacimiento, ese proceso que empezó dentro del útero simplemente termina de completarse: el pelo de la zona occipital entra por fin también en fase de reposo y se cae de forma sincronizada, normalmente entre las 8 y las 12 semanas de vida. Es justo lo que da esa impresión tan típica de "calva en la coronilla" —y explica por qué esa zona concreta parece perder pelo un poco más tarde que el resto de la cabeza.
Esta alopecia puede quedarse localizada solo en la nuca, extenderse algo más hacia delante, o incluso —en algunos bebés— afectar a casi todo el cuero cabelludo respetando únicamente la zona frontal. Sea cual sea el patrón, puede tardar hasta casi el año de vida en resolverse del todo, aunque lo habitual es que el pelo nuevo empiece a notarse mucho antes de esa fecha.
Qué es normal y cuándo consultar al pediatra
Nada de lo descrito arriba necesita tratamiento, y no hay champú, loción ni suplemento que acelere el proceso —según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el uso de complejos vitamínicos en bebés sin un déficit nutricional diagnosticado tiene una evidencia científica muy baja. Lo único que realmente ayuda es dejar que el ciclo del pelo siga su curso.
Dicho esto, no toda pérdida de pelo en un bebé es esta caída fisiológica, y merece la pena saber distinguirla de otros patrones para no pasar nada por alto:
- Una placa redonda y bien delimitada, con la piel completamente lisa (sin descamación ni enrojecimiento) puede corresponder a alopecia areata en vez de a la caída normal, que es siempre difusa o gradual y nunca forma una placa perfectamente circular.
- Zonas con escamas, costras o puntos con pus pueden apuntar a una infección por hongos del cuero cabelludo (tiña capitis), que sí necesita tratamiento específico y no se resuelve sola con el tiempo.
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses, tenga o no cambios en el pelo, se trata siempre como motivo de valoración médica prioritaria en los protocolos españoles de urgencias pediátricas.
Si tu bebé pierde pelo de forma pareja o localizada en la nuca, sin nada de lo anterior, no hay motivo de alarma. Pero si algo no encaja con estos patrones —una placa muy definida, la piel irritada, o cualquier otra cosa que te genere dudas— habla con tu pediatra en la próxima revisión, o antes si lo que ves te preocupa de verdad: para eso están precisamente esas consultas tan frecuentes durante los primeros meses.
Preguntas frecuentes
¿La lactancia materna o el tipo de alimentación influyen en la caída del pelo? No —el proceso está regido por el ciclo del pelo que se inició antes del nacimiento, no por cómo se alimenta el bebé.
¿Debo cortarle el pelo a mi bebé si se le está cayendo de forma irregular? No hace falta. Cortar o afeitar no cambia el proceso ni acelera que vuelva a crecer —solo cambia su aspecto mientras tanto, si es algo que prefieres por comodidad.
La próxima vez que veas pelo suelto en las sábanas de tu bebé, antes de preocuparte prueba a fijarte en un detalle: ¿la pérdida es pareja por toda la cabeza o se concentra en la nuca, donde apoya al dormir? Casi siempre la respuesta apunta a uno de estos dos procesos completamente normales que acabamos de explicar —y no a nada que debas corregir tú.
Más para esta etapa
3 min de lectura1 vistasBebé recién nacido con el día y la noche cambiados
Si tu recién nacido está despierto a las 3 de la madrugada y duerme toda la tarde, no es un problema de sueño sino un reloj interno sin activar.
3 min de lectura0 vistasSacar los gases al bebé: ¿de verdad hay que hacerlo siempre?
¿Sacar los gases después de cada toma es realmente necesario, o solo una costumbre muy repetida? Esto es lo que dice la evidencia disponible.
4 min de lectura1 vistas